Psicología deportiva

UN DEPORTISTA QUE NO SEPA DOMINAR SU MENTE NUNCA LOGRARÁ ALCANZAR UN NIVEL DE RENDIMIENTO ÓPTIMO.

El término psicología hace referencia a la ciencia que estudia la conducta, o sea, el comportamiento. En el caso de la psicología deportiva, de lo que se trata es de tener el control sobre determinados factores que influyen de modo directo en la actuación deportiva. La preparación psicológica de los deportistas es, en muchos casos, tan importante como la preparación física, técnica y táctica, y abarca aspectos como la motivación, la confianza en uno mismo, la concentración y la atención, que influyen de modo directo en el rendimiento deportivo. Sólo explotando a tope sus cualidades psíquicas el atleta será capaz de dar el máximo que su talento permita. Además, dominando las técnicas de control mental podrá entrenar aun cuando el físico diga «basta», en situaciones de agotamiento extremo causado por las demandas de la competición.

motivación

Para alcanzar algo, primero hay que desearlo. Todo karateka aspira a hacerlo bien en una competición, pero puede haber muchas circunstancias que inhiban tales ansias de ganar –problemas familiares, un mal resultado en la competición anterior…–. Precisamente para esos malos momentos y para tener un control total de la voluntad han surgido métodos que permiten manipular la motivación. Primero, en los países del Este, luego en Estados Unidos, y ahora, por fin, en Europa, cada vez más se recurre a este tipo de métodos para lograr de los deportistas rendimientos estables. Manejar la motivación a voluntad es tanto como tener la capacidad de autoconvencerse de que se puede lograr una meta.

CÓMO INTERVENIR: Estableciendo metas concretas a corto plazo que dependan únicamente del deportista. Una meta de este tipo sería, por ejemplo, mejorar la rapidez al lanzar mae mawashi geri. La consecución de esta meta –que no depende de los demás karatekas sino de uno mismo– hará ver que el esfuerzo es recompensado y dará pie a plantearse objetivos cada vez más ambiciosos, que es precisamente lo que se busca al influir sobre la motivación.

confianza en uno mismo

Creerse capacitado para hacer algo resulta indispensable para lograr el éxito en lo que se pretende. Una de las notas que caracteriza a cualquier campeón es la confianza que siempre demuestra en sí mismo y la seguridad de que va a ganar. Altas expectativas de éxito producen un efecto favorable sobre el rendimiento, y por eso es importante que el deportista sepa pensar «en positivo», aunque siempre de modo realista. Para ello, es preciso que el deportista llegue a cada competición convencido de que su preparación es la correcta y de que ha hecho todo lo que estaba en su mano para lograr el éxito. Un karateka que llega a una competición con miedo a lo que pueda pasar está condenado al fracaso.

CÓMO INTERVENIR: Hay varias formas de hacerlo. Algunos deportistas recurren a una cinta de cassette en la que escuchan su propia voz diciéndose a sí mismo «eres el mejor» y cosas similares. Un dato a tener en cuenta: los deportistas con mayor confianza en sí mismos tienen tendencia a atribuir los éxitos a sus propios méritos –talento, entrenamiento, etc.– y sus fracasos, a factores externos y eventuales –«mala suerte», un mal día…–. Sea o no sea algo realista, lo cierto es que este modo de pensar ayuda a mantener niveles altos de autoestima y, por tanto, una elevada confianza en uno mismo.

concentración

Estar concentrado es un requisito básico para lograr un buen nivel de activación –o implicación– en lo que se está haciendo. Un buen estado de concentración capacita al deportista para dejar de lado los aspectos externos distrayentes de una competición –el público, otros competidores y, en general, todo aquello que le distraiga de su cometido– y centrarse en lo que realmente importa.

CÓMO INTERVENIR: Uno de los aspectos que más distraen a cualquier deportista son las situaciones novedosas que se pueden dar en la competición y que no están presentes en los entrenamientos habituales. La forma de acostumbrarse a ello es intentando reproducir en la preparación las situaciones reales que se van a producir en competición y que podrían distraer. Si la próxima cita importante va a celebrarse en el mes de agosto y en el sur de España, donde las temperaturas son más altas, convendría dedicar unas sesiones previas a entrenar a las horas del día que haga más calor en la zona en la que viva el deportista, y que de esta forma se vaya habituando a las mismas sensaciones que experimentará el día del evento. Hay que analizar detenidamente qué es lo que más impacta al deportista de las competiciones y así descubrir cómo dominar este «miedo escénico».

atención

Íntimamente ligada a la concentración, la atención nos permite focalizar nuestras energías en determinados aspectos relevantes de nuestro entorno. En nuestro caso, se trata de intentar dejar de lado todo lo superfluo –la cantidad de público, la presión que podemos sentir por haber tenido una mala actuación en una competición anterior…– y centrar nuestros recursos en lo realmente útil.

CÓMO INTERVENIR: En el caso práctico de un Karateka que afronta una competición, sea ésta de kata o de kumite, el deportista debe apartar de su mente todo pensamiento distrayente previo a la competición. En este sentido, los rituales precompetición que muchos deportistas tienen perfectamente asimilados les ayudan a no centrar su atención en elementos distrayentes del entorno y, por lo tanto, a competir con mayores garantías.

visualización

Ésta es la técnica más utilizada por entrenadores y psicólogos para mejorar el rendimiento de los deportistas. En el baño, en la ducha, en la cama antes de dormirse… cualquier lugar es bueno para visualizarse a uno mismo realizando un gesto deportivo –una técnica de pierna o brazo, una posición concreta…– del modo correcto. Los preparadores aseguran que antes de poder llevar a cabo una acción con éxito el deportista necesita interiorizarla, es decir, debe ser capaz de realizar tal acción con el pensamiento, y teniendo en cuenta que éste funciona con imágenes, visualizar no es más que imaginarnos a nosotros mismos abordando una dificultad y saliendo exitosos de la misma. Para que la visualización funcione es preciso lograr el nivel de concentración necesario, por lo que se recomienda estar solos y en un clima relajado. Hay que tener en cuenta lo siguiente:

DESDE DENTRO Y DESDE FUERA: Cuando el deportista se visualiza, debe hacerlo tanto desde la perspectiva de un espectador externo como desde una vista subjetiva –en primera persona–. Se trata de alcanzar un estado mental que permita ver un vídeo de uno mismo ejecutando una acción deportiva con la técnica correcta y un resultado final satisfactorio.

AMPLITUD: La visualización debe abarcarlo todo. Si el deportista está preparándose para disputar la primera prueba de una liga interclubes, por ejemplo, debe visualizar cada una de las situaciones que le deben conducir al éxito: desde el momento de saltar al Dojo hasta el final mismo de la competición.

DIVIDE Y VENCERÁS: Al principio, mientras no hay práctica con la técnica de visualización, se debe descomponer cada movimiento en sus diferentes partes e imaginarlas a cámara lenta, de modo que ningún detalle se escape. La visualización se llevará a cabo en un ambiente relajado, y así se conseguirá pasar a imágenes todo aquello que uno piense: «empiezo a elevar la rodilla, la extiendo mientras voy girando el pie de apoyo, recojo rápidamente la pierna…»




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