El Kiai


 

Kl = (espíritu - energía)        Al =  (unión - concentración)

El Kiai puede ser descrito como el poder potencial que gobierna el curso de la vida humana, y la fuente de energía inherente a la raza humana; en síntesis, la energía de las energías.

La existencia del Kiai y la posibilidad de controlarlo han sido reconocidas desde tiempo inmemorial, aunque siempre esa posibilidad ha sido asociada con las artes marciales y considerada como una suerte de monopolio de la clase samurai, a la cual la gente común no tiene posibilidad de aspirar.

Desde un punto de vista occidental, el aspecto más importante de la investigación serán las indicaciones sobre el método por el cual el poder de utilizar el Kiai puede ser adquirido.

En las artes marciales, la técnica es diferente en judo, en kendo, karate o en el tiro con arco. El wasa es necesario, pero un karateka que no aprende más que el karate no es un verdadero karateka.

En las artes marciales, generalmente, la técnica es indispensable durante diez o veinte años. Pero, finalmente el estado de espíritu es lo primero. Entre el espíritu y el cuerpo, entre el espíritu y la postura, entre el espíritu y el wasa, la respiración establece la conexión. Finalmente, postura y respiración se unifican. La respiración se vuelve ki (la energía, la fuerza), como el ki de karate. Hay tres puntos esenciales: la técnica (wasa), la actividad (ki) y el espíritu (shin). En zazen, por la postura, se puede equilibrar el estado de espíritu y la respiración.

Con el tiempo, se puede encontrar fácilmente este equilibrio entre la postura justa, el estado de espíritu y la respiración.

Al comienzo conviene practicar la postura conscientemente, pacientemente. Se hace esfuerzo, se estira la nuca, hay que

concentrarse voluntariamente sobre la expiración.

      Después de algunos años, la concentración llega inconscientemente.

 

 

Parábola.   Los Gallos de Pelea

En China, un discípulo de Lao Tsé, Mishotsu, escribió una historia interesante sobre los gallos de pelea: "Un rey deseaba tener un gallo de pelea muy fuerte y había pedido a uno de sus subditos que educara a uno. Al principio, este le enseño al gallo la técnica de la pelea. Al cabo de diez días, el rey pregunto: "¿Se puede organizar un combate con este gallo?" Pero el instructor dijo: "¡No. No. No. ! El es fuerte, pero esta fuerza esta vacía, siempre quiere pelear; esta excitado y su fuerza es efímera."

Diez días mas tarde, el rey preguntó al instructor: "Y ahora, ¿se puede organizar esa pelea?" "No. No. Aún no. Todavía esta apasionado, siempre quiere pelear. Cuando oye la voz de otro gallo, incluso el de una aldea vecina, se encoleriza y quiere batirse."

30 "Después de diez nuevos días de entrenamiento, el rey preguntó de nuevo: "¿Yahora, es posible?" El educador respondió: "Ahora ya no esta apasionado. Si oye la voz de otro gallo, permanece tranquilo. Su postura es justa, pero su tensión es fuerte. Ya no se encoleriza. La energía y la fuerza no se manifiestan en la superficie." "Entonces, ¿está listo para un combate?" dijo el rey. El educador respondió: "Quizás".

Se trajeron numerosos gallos de pelea y se organizó un torneo. Pero ios gallos de pelea no podían acercarse a este gallo. ¡Huían asustados!.

Por eso no hay necesidad de combatir. El gallo de pelea se había convertido en un gallo de madera. Había superado el entrenamiento. Interiormente tenía una energía fuerte que no se manifestaba en el exterior. El poder se encontraba desde entonces en él, y los demás gallos no podían hacer otra cosa que inclinarse ante su seguridad tranquila y su verdadera fuerza oculta."

Si continuáis, inconscientemente, naturalmente, automáticamente, podréis llegar al secreto del Budo. Entonces no será forzosamente necesario practicar el judo, el aikido, el karate o el sable. Los demás no se acercaran. No será necesario combatir.

La verdadera Vía del Budo no es competición ni conflicto: esta más allá de la vida y de la muerte, más allá de la victoria y de la derrota.

 

En este momento, los demás tienen miedo y huyen. Se es él mas fuerte y los demás no se acercan. No es necesario pues vencer. En zazen, concentrarse sobre la expiración crea la ligazón que equilibra la conciencia y la postura. La práctica sin conciencia es mejor que la práctica consciente, porque podemos ser verdaderamente libres gracias a la energía del cosmos, esta verdad invisible.

 

 

 

El Tameshiwari

Conocida como "Tameshiwari" en japonés, la prueba de rompimientos requiere un alto nivel técnico y una sólida preparación física.

Los maestros de la tradición intuyeron en estos ejercicios una forma de superación personal, una prueba para la psicología y el espíritu del aprendiz, un modo de hacerle ver que es capaz de ir más allá de los límites que él mismo podría considerar insalvables.

 Puede romper: piedras, mármol, tejas, tablas de madera, tabiques, bloques, ladrillos, barras de hielo, botellas de cristal, bates de béisbol... Tengan gran cuidado a la hora de elegir, no lo hagan sin la supervisión de un experto. La técnica exacta es fundamental. El punto exacto de contacto del miembro que golpea (nudillos, hueso del canto de la mano, talón, etc. ... ).

 



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